Shira, una joven de 18
años ilusionada ante la perspectiva de casarse, debe conciliar sus deseos con
los dictados de la familia y la religión. Parece la introducción a una novela
de Jane Austen, pero es la sinopsis de «Llenar el vacío», la primera
película dirigida por una mujer judía ultraortodoxa.
Rama Burshtein (Nueva
York, 1967) confiesa en una entrevista con Efe que no pensó en la autora de
«Orgullo y prejuicio» cuando escribió el guión de su debut
cinematográfico, aunque admite, a toro pasado, que comprende las comparaciones.
«Todos los
personajes permanecen dentro de un mundo con unas determinadas reglas ante las
cuales nadie se rebela. La contención y la modestia, y cómo una historia de
amor puede surgir de casi nada, son también elementos similares», comenta
a su paso por Madrid para promocionar la película que se estrena esta semana en
España.
«Llenar el
vacío» tuvo una buena acogida en el Festival de Venecia, donde su
protagonista, Hadas Yadon, se llevó hace dos años la Copa Volpi a la mejor
actriz, y desde entonces se ha estrenado con éxito en media Europa y en Estados
Unidos.
La recepción en su propia
comunidad jaredí de Tel Aviv, un colectivo ultraortodoxo que vive con una
fuerte segregación de sexos y donde la televisión, el cine y el ocio en general
apenas tienen cabida, eso ya es otro cantar.
«Es muy complicado
para una mujer religiosa salir al mundo», señala Burshtein, que lleva la
cabeza cubierta con el clásico pañuelo de las mujeres casadas. «No estaba
segura de que fuera correcto hacerlo, tuve muchas dudas, que consulté con mi
marido y con mi rabino», añade.
«Lo que me impulsó
fue ver una película israelí, no diré cual, que me hizo llorar por cómo
presentaba a nuestra comunidad. Ni siquiera estaba bien investigado, y sentí
que quizá fuera hora de alzar una pequeña voz desde dentro», explica.
Al hablar de todo el
proceso de alumbramiento de su primer filme para el público general -antes
hacía películas exclusivamente para mujeres ultraortodoxas- a Burshtein aún se
le empañan los ojos. «Me viene el deseo de volver atrás, a mi vida
privada», dice.
Pero las ganas de contar
son más fuertes. De hecho, ya está escribiendo el guión de otra «comedia
romántica» en la que vuelve a hablar de una mujer ante el día de su boda,
aunque en esta ocasión el conflicto reside en que la protagonista cancela el
enlace repentinamente.
En «Llenar el
vacío», los planes de boda de Shira con un joven de su edad se tuercen
ante las presiones de sus padres para que ocupe el lugar de su hermana recién
fallecida, que ha dejado a un marido y a un bebé recién nacido.
Para Burshtein, una de
las lecturas de su trabajo es que «la contención es la clave de la
pasión».
«Creo que el poder,
la sensualidad, el deseo, están antes de que las cosas pasen», explica.
«Eso es lo que me atrapó del judaísmo: el secreto de la pasión es querer
algo que no tienes. Quedarte en ese deseo es mucho más sexy que simplemente
coger lo que quieres. Es el proceso de llegar ahí lo que resulta
atractivo», insiste.
«Y creo que eso
explica también el hecho de que esta película sea tan internacional. Pese a
regirnos por normas tan diferentes, ese sentimiento de que es más fuerte lo que
no ocurre que lo que ocurre, es algo común y universal», añade.
Así que la pregunta que
uno debería hacerse, según la directora, es cuánta pasión quieres en tu vida.
«Si la respuesta es mucha, debes aprender a hacer un ejercicio de
contención», opina.
«El judaísmo es antiguo y contiene mucha
sabiduría», insiste. «Ayuda a comprenderte a ti mismo y a los otros.
Para mi lo más importante en esta película es haceros saber que somos lo
mismo», concluye.